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jueves, 6 de mayo de 2010

Escribir un trabajo filosófico cuando se es un estudiante

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Ser un estudiante no implica estar en un aula, tener compañeros o maestros, ya que se puede ser un discípulo de la vida, porque al fin y al cabo siempre nos preparamos para ella. Tiempo atrás me encontré en la problemática de empezar a escribir textos de manera filosófica. Después de dos años de intentos me gustaría escribir acerca de ello.

Ser un estudiante y escribir un texto filosófico no es un reto como algunos podrían pensar, sino que es una gran oportunidad. Ya que el reto es superar todo aquello que se conoce; por ejemplo, si me propongo el reto de leer a Aristóteles para después comentarlo, estaría venciendo una meta. Llámese a Aristóteles una meta por ser un gran filósofo o porque me otorgaría un estatus de confianza en mis discursos por haberlo podido comentar. Pero si viese a Aristóteles como una oportunidad tanto de conocer como de reconocer en la vida todo aquello que me sirve de su doctrina. Podría con ello formar parte de una actitud de vida y ser un ejemplo realizado de una filosofía pragmática.

Hay que recordar que los conceptos no sólo se leen en los libros es necesario que se reconcilien con la realidad, es decir, porque todo concepto es una abstracción del entorno, es sacado de la realidad. Un escrito dirigido a hacer filosofía, se tiene que elaborar con el fin de que los lectores no tengan una respuesta definitiva, si no que al final de la lectura se formulen más preguntas que con las que iniciaron la lectura.

No tiene como objeto confundir al lector, si no abrir, hacer emanar o brotar todo aquello que no se había considerado y que a pesar de ser obvio no se le tomó en cuenta. Terminar con más preguntas que con las que inició es una gran oportunidad para reflexionar los problemas que acaecen en el diario vivir, porque permite profundizar en zonas inexploradas por el pensamiento.


Un ejemplo de lo anterior sería cuando nos preguntamos qué es la felicidad. No existe respuesta a esta gran interrogante, ya que para el lector el significado de su felicidad podría ser tantas cosas, incluso el ser desdichado.

Después de una pregunta reflexiva y un filosofar a partir de ella, toda mirada se torna diferente, ya no se puede contemplar igual a la realidad y a sus devenires; por ejemplo, si toda la vida la idea del pecado existió en mí y un día me interrogo y critico las causas, la naturaleza y el por qué del pecado de manera filosófica, cuando vuelva a tratar el tema ya no lo abordaré como antes, ahora mis pensamientos tocarán otros puntos que jamás me había atrevido a tratar.

Al ser un estudiante se tiene que perder miedo, en primer lugar, a una hoja en blanco. Como decía E. M Cioran (2000:57), es preciso encontrarse en estado de debilidad física, para que las palabras nos lleguen, pues, según él, solo así se penetra en nosotros y comienza en nuestro interior un especie de carrera. Dicha carrera es la búsqueda que todo filósofo realiza para llegar a la verdad de las cosas.


En segundo lugar, también se tiene que perder el miedo a los filósofos. Como menciona Fernando Savater (2010:8), a los filósofos les pasaba igual que a nosotros: estaban haciéndose preguntas, intentando reunir respuestas, a veces creían que habían resuelto algo que inmediatamente volvían a replantearse en la siguiente generación.

Perder el miedo a los filósofos es adoptarlos como amigos, enamorarse de lo mejor de sus pensamientos, creerles o no creerles en su búsqueda, así como en sus métodos para la resolución de sus inquietudes. Siempre he considerado que las inquietudes de los filósofos hacen partícipe a todo el mundo, por ejemplo, de la felicidad, el amor, la existencia, la justicia, la belleza, Dios, entre otros. Son inquietudes que han tratado desde hace más de cinco mil años hasta la actualidad. Sin embargo son los mismos problemas en diferentes circunstancias.

Esa es la genialidad del mundo, de la vida y de la realidad, ya que éstos son dinámicos y permiten al estudiante no repetir propuestas e hipótesis que algún filósofo en su acontecer pudo haber mencionado, sería, que algún estudiante aborde el tema de la justicia porque no es lo mismo la justicia, en tiempos de San Agustín que en la actualidad, incluso en nuestros días ésta varia de un pueblo a otro.


Se reconoce que el dos por ciento de la población en México tiene el hábito de la lectura (CIPAE, 2010), pero gracias al internet se ha logrado traspasar barreras para la divulgación y publicación de textos. El vasto público también permite al estudiante la ampliación de un diálogo con las diferentes realidades del mundo. Esta importante tarea no sólo debiera quedar en el aula, en la carpeta o en manos de mis compañeros, sino que traspase y se funda en el corazón de todo aquel que lea este texto y se disponga a escribir un texto filosófico. Mi deseo es compartir este discurso, cargado fuertemente de experiencias, algunas gratas y otras que no lo han sido tanto pero que me han permitido aprender de ellas.

El que escribe tiene una responsabilidad, un compromiso, que ante todo se basa en el criterio y pensamiento lúcido, y con buenos argumentos se logra defender las posturas que ante la realidad el escritor quiere transmitir. El deseo de transmitir no sólo queda como un ideal en el que se puede expresar el pensamiento; es por medio de estas grandes oportunidades— el escribir siendo un estudiante— como se pierde el miedo a la hoja en blanco, al filósofo, al contexto socio-cultural, pero, ante todo, a uno mismo.

Y esto se demuestra en la actitud de vida del filósofo que día a día en el salón, en el hogar o en la calle otorga un ejemplo de vida con verdadera fidelidad a los demás; habla a la parte reflexiva del otro y a la vez lo hace cómplice de una búsqueda que sólo se da en el corazón, ya que en el corazón nace el amor, el amor a la sabiduría.




Bibliografía

Cioran, E.M. 2000. El maldito yo. Barcelona: Tusquets Editores.
Savater, Fernando. 2010. Doctor Honoris Causa. Universitarios potosinos , 8.
Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios. 2010. El habito de la lectura en México. [en línea]. Disponible en:
http://www.cipae.edu.mx/boletines/boletin%209/9%201.htm [consultado el día 24 de abril de 2010].

sábado, 20 de febrero de 2010

Gran éxito el 2o. Café Filosófico

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El viernes 19 de febrero se llevó a cabo el 2o. Café filosófico organizado por la escuela de filosofía de la Universidad del Centro de México. El tema fue "2012, ¿debe creerse o simple charlatanería?" y se contó con la participación de los mismos alumnos, personal académico de la universidad y maestros.

Próximamente publicaremos la memoria y los videos del café.

domingo, 14 de febrero de 2010

Fernando Savater en San Luis Potosí

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De izquierda a derecha: Nacho Figueroa, Fernando Savater, Paulina Pérez, Víctor Galván y Alejandro Villaseñor

El Dr. Fernando Savater durante la firma de libros

El pasado viernes 12 de febrero el filósofo y escritor español Fernando Savater fue condecorado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí con el Doctorado Honoris Causa, máxima distinción que puede otorgar una universidad.

El evento consistió en una semblanza del filósofo por parte del Dr. en Arq. Anuar A. Kasis Ariceaga, seguida de unas palabras del rector de la Universidad, el Lic. Mario García Valdés. Después de habérsele entregado la distinción, Savater pronunció un discurso en el que agradecía a la Universidad por la condecoración y expresó su pensar y sentir acerca de la filosofía, el papel del filósofo y nuestra situación actual.

Al finalizar el evento, los asistentes disfrutaron de un brindis en el patio del edificio central de la Universidad.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Estudiar filosofía

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Cuando tu chava te confesó que te había puesto el cuerno... ¿Te preguntabas si ella era sincera o cínica?

¿Te has preguntado porqué si los humanos tenemos una explicación a cada "porqué", no podemos saber el porqué de nuestra existencia? ¿Qué es existir?

¿El vaso está medio lleno, o medio vacío? ¿Ser o no ser? ¿Me cortaré las rastas? ¿Dios existe?

¿Buscas expresar tu pensamiento, reflexión y razonamiento?

Bien, pues... si has tenido la inquietud de recibir dinero -aunque sea poquito- por pensar todo el día en la inmortalidad del cangrejo, entonces podrías ser un(a) gran candidato(a) para entrarle a la Licenciatura en Filosofía.

Si te interesa la lectura, el debate, la persuasión y tienes curiosidad por la historia del pensamiento, la literatura y la cultura, puedes encontrarlo en la Licenciatura en filosofía.

Debes ser hábil en el pensamiento lógico-deductivo y contar con capacidad crítica y apertura a nuevas ideas. Requieres también de notables habilidades verbales y pensamiento abstracto.

Si te caracterizas por ser observador y curioso por el mundo y su cultura, eres reflexivo y te preguntas sobre la existencia humana y la trascendencia y has sido una persona sensible que busca expresar sus ideas, puedes estudiar filosofía.

-¿Y qué pasará cuando salga?- Se pregunta tu mamá...

Como egresado de la Licenciatura en Filosofía lograrás una capacidad de reflexión y profundización del desarrollo del hombre; ubicarás las diferentes corrientes filosóficas y a sus representantes; tendrás un conocimiento bibliográfico que permita abordar con competencia los tópicos filosóficos; juzgarás sobre las propuestas ideológicas, aciertos y carencias de la sociedad; de igual manera, desarrollarás un hábito de lectura e investigación documental, con el fin de sustentar las actividades sociales, políticas, económicas, y culturales de la actualidad.


-Sí, pero ya hablando de chamba- pensarás...

El campo de acción del Licenciado en Filosofía incluye campos de Desarrollo Profesional, Asesoría y Educación, Investigación y Docencia, Traducción de obra filosófica y en general, toda actividad que precise de una reflexión fundamental, llámese Administrativa, Organizacional, Económica, Científica, Política o Cultural.

Publicado originalmente por Castillo, R. (2008, del 13 al 26 de octubre). "Estudiar Filosofía". Periódico Dharma. (Año 2, vol. 52). San Luis Potosí: Grupo Editorial Dharma. P. 13.

¿Qué es lo que se debe investigar?

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Juan Ignacio Figueroa Puente

Para Zubiri, no es sólo ese el objeto de la investigación. La investigación puede considerarse como el por qué se investiga algún aspecto de la realidad; podemos decir que la realidad está separada de lo que la realidad es; es decir, la verdad es subjetiva a la realidad subjetiva y relativista de dicha verdad.

Sera labor de la filosofía desarrollar qué es lo que es verdad, pero ese término está muy agotado. Considero que la verdad es lo que se puede comprobar por el método científico, lo que es útil e inmediato, lo que se necesita en un momento y lo que se debe de proveer en dicho instante. Pero, ¿qué es lo que el hombre debe investigar dentro de un ámbito de matemáticas, física, astronomía, etcétera? La respuesta, a simple vista, pudiera parecer sencilla: sólo estamos aquí para saciar nuestras necesidades, tanto físicas como intelectuales. Pero, ¿qué es lo que debemos hacer cuando en nuestro mundo ya no sólo se trata de satisfacer necesidades? La prioridad es crearlas y crear un satisfactor de las mismas.

Es difícil, incluso para la filosofía misma, saber qué es lo que debemos abordar como necesidades primarias y necesidades adquiridas. Sin embargo, se debe de hacer un esfuerzo para separar estos aspectos de lo que necesita el hombre. No se trata sólo de seguir a la mercadotecnia, que intenta, como fin último, enriquecer a los que ya son ricos, o cultivar a los que ya son cultos. El esfuerzo debe ir un poco más allá, donde las preguntas que se formulen como hipótesis respondan a un bien común.

Encontraremos un sinfín de obstáculos para llegar a este fin. Están los que no quieren perder lo que tienen, está el gobierno que favorece a aquellos que no nos dejan entender, están los medios de comunicación que son nuestro nuevo circo, estamos nosotros mismos dejándonos llevar por este periodo de transición creando y satisfaciendo necesidades que no existen más que en nuestra psique y están moldeadas por la cultura que se quiere que tengamos.

No hay duda que en estos tiempos estamos sujetos a lo que se nos dice, y todo eso que se nos dice debe ser cierto: el gobierno que no nos deja ser libres, el miedo y la angustia; todo esto funciona como limitante de nuestras acciones. ¿Qué podemos hacer ante tal escenario? La respuesta no es fácil ni inmediata, como las necesidades que día a día se van creando.

¿Habrá alguna justificación para la creación de necesidades? Sin duda, ésta pregunta tiene una respuesta positiva. El hecho de que seamos materialistas por cultura y que nos hallamos alejados de lo social, del bien común y de todo aquello que el hombre puede acuñar como propio sin saber de fronteras género u color tiene una justificación con el “bienestar”. El amor propio y el amor por “nuestra” propiedad nos alejan de la búsqueda que debería imperar en nuestra existencia.
Estudiantes, maestros, pasantes y licenciados en Filosofía.
Universidad del Centro de México
San Luis Potosí, México.
contacto: alex.sophos@gmail.com
 
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